Martes Santo | Semana Santa POR DENTRO

Hoy es martes Santo, una buena oportunidad introducirnos en una de las realidades más comunes en nuestra vida: las ofensas contra los demás, las ofensas contra Dios y las ofensas contra nosotros mismos. Cuando ofendemos rompemos el hilo, rompemos la conexión, rompemos el equilibrio. Ofender es separar, dividir y ése es, precisamente, el punto central del pecado: la división.

Lo que hizo que Judas Iscariote ofendiera a Jesús fue la ambición y el dinero; lo que hizo que Pedro ofendiera a Jesús fue la inseguridad y el miedo de que Jesús no fuera el Mesías, el salvador que necesitaba el Pueblo de Israel. Por un momento, ninguno de los dos aceptaba el fracaso de Jesús. El proyecto de Jesús era difícil de entender, pero no pensemos que sólo era difícil para ellos: incluso hoy, para nosotros, entender las razones por las que Jesús entregó su vida, son difíciles de entender.

Pero es que la lógica de Dios es otra muy diferente a la nuestra. A veces decimos que aceptamos el Evangelio pero no soportamos las consecuencias que de él se derivan, porque es duro ser consecuentes con una vida de fe.

Jesús lo sabía, sabía que no era fácil de entender, y por eso les hizo ver a Judas y a Pedro, y nos hace ver a nosotros, que Dios tiene muy mala memoria, que es capaz de perdonar hasta 70 veces 7 las ofensas que podamos cometer. El problema es que muchas veces nosotros decimos que vamos a perdonar como Dios nos perdona cuando rezamos el PadreNuestro, pero no lo hacemos. Y uno y otra vez parece que nos basamos en el cumplimiento, que no es otra cosa que CUMPLO y MIENTO.

Vivir la Semana Santa en profundidad es hacernos conscientes de nuestras debilidades, presentárselas a Dios y salir reforzados. Como dice San Agustín, “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas, y pedir lo que no puedas, y te ayuda para que puedas”.

La fe cristiana no es una fe de esclavos o de borregos como otros han dicho, la fe cristiana es una fe encarnada, una fe que parte de la experiencia del ser humano, que no es ningún superhombre, sino que tiene sus limitaciones. Y, precisamente eso fue lo que nos mostró Dios con la encarnación de Jesús: una  liberación de nuestras ataduras, una nueva forma de ver la vida.

La oportunidad de vivir la Semana Santa por dentro es la oportunidad de mirarnos por dentro, revisar nuestra vida, dejar que Dios ilumine todas esas zonas oscuras que todos tenemos, confiar en Él y salir renovados.

Sigamos viviendo la Semana Santa por dentro.

@antoniocarron | #SemanaSantaporDentro

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