Miércoles Santo | Semana Santa POR DENTRO

Hoy es miércoles santo y ya la tensión en el relato de los últimos días de Jesús se va acrecentando. En el Evangelio se narra la traición de Judas, un momento realmente duro que nos puede servir muy bien para bucear en nuestro interior y sanar tantas heridas producidas por traiciones, bien que hayamos hecho o bien que nos hayan hecho.

Cada vez que traicionamos a alguien o nos traicionan nos queda una pequeña huella que, por mucho que queramos, por nuestros propios medios, no conseguimos restaurar.

Pensemos que nuestra vida es una hoja de papel en blanco que, conforme pasa la vida, podemos ir desviándonos del camino, podemos ir arrugándonos por el mal uso de nuestra libertad… y llega un momento en que nuestra hoja lisa blanca, se convierte en una hoja, que puede seguir blanca por fuera, pero arrugada y deformada por dentro.

Es cierto que podemos decir, ¿y si Dios va viendo que nuestra vida se va deformando, por qué no nos detiene? Pues porque Dios respeta nuestra libertad y confía tanto en nosotros que hasta nos ha dado la capacidad de dejarlo de lado, de negarlo, de darle la espalda incluso a Él. Ese es el origen del pecado.

Jesús vino a proporcionarnos un remedio para volver a restaurar ese equilibrio original, esa hoja blanca y lisa. Y, además, ha querido que ese remedio se vaya presentando en nuestra vida conforme lo vamos necesitando. Ese remedio se llama Sacramentos y, justo cuando comenzamos a vivir, tenemos la oportunidad de incorporarnos a familia de los cristianos y que nos liberen del pecado original: justo para eso está el bautismo. Vamos caminando y necesitamos alimentar nuestra vida de fe: para eso vendrá la Eucaristía. Tropezaremos una y otra vez, y para eso tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Surgirá la necesidad de que el Espíritu Santo nos ilumine con sus dones, y esa es la razón de ser de la Confirmación. Llegará el momento en que encontremos una persona con la que iniciar un proyecto de vida con Dios en medio: es lo que nos ofrece el matrimonio. Habrá otros que sientan una especial llamada de Dios para ser mediadores suyos entre los demás y celebrar los sacramentos: y para eso está el Orden sacerdotal. Llegará un momento en que nuestras fuerzas flaquearán, nos alcanzará la enfermedad, y necesitaremos de la Unción de los enfermos.

Cada uno de los siete Sacramentos es una oportunidad que Dios nos ofrece de reengancharnos a la vida que Él nos puede dar, de encontrar nuestra verdadera identidad, porque si somos imagen y semejanza suya, sólo estando junto a Él llegaremos a ser verdaderamente personas plenas.

En este Miércoles Santo tenemos la oportunidad de plantearnos qué presencia y significado tienen los sacramentos en nuestra vida. De alguna forma, buscando un símil actual, cada vez que nos acercamos a los sacramentos, Dios nos da un LIKE en nuestro perfil de redes sociales. Pues propongámonos buscar el LIKE de Dios en esta Semana Santa.

Sigamos viviendo la Semana Santa por dentro.

@antoniocarron | #SemanaSantaporDentro

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