Domingo de ramos | Semana Santa POR DENTRO

Hoy es Domingo de Ramos, la gran puerta que nos da acceso a la Semana Santa, el día en que se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén aclamado por muchos de forma festiva. Pero no hay que olvidar que hoy hacemos lectura de la Pasión, que comienza con el juicio, el camino a la cruz, la crucifixión y la muerte de Jesús.

Hoy se entremezclan esas dos realidades: la victoria y la derrota, pero ambas, creo yo, mal interpretadas. Por un lado, los que aclamaban a Jesús en la entrada a Jerusalén lo hacían creyendo que él iba a ser un libertador político que les solucionaría todos sus problemas personales y sociales; pero no, Jesús los quería liberar de otros yugos, de los yugos del pecado, de la indiferencia y de la muerte.

Por otro lado, el escalofriante relato de Jesús camino de la cruz, siendo crucificado y muriendo, pueden parecer una derrota, pero a los ojos de Dios, resulta ser el inicio de toda una victoria, el encuentro más profundo de Dios con su criatura, la cercanía máxima que Dios ha tenido con el ser humano, llegando a hacerse vulnerable por nosotros.

Y esto resulta algo completamente nuevo y hasta difícil de entender: que Dios se haga vulnerable ante su criatura. Pero leámoslo desde el plan de salvación de Dios y desde nuestras experiencias humanas. Cuando en una relación entre personas surge un conflicto tenemos dos alternativas: o nos encerramos en nuestra postura y no queremos saber nada del otro, o intentamos construir puentes, buscar soluciones para la reconciliación. En una relación, no se puede avanzar si no se perdona, si no se ama. Y entre el ser humano y Dios se había creado un muro que no permitía que Dios fuera cercano: a pesar de los intentos de Dios, el hombre se había separado de Él. Por eso, aunque fuera algo muy extremo, la forma pedagógica que Dios tuvo de decirnos que estaba junto a nosotros y que éramos importantes para Él, fue ésta: muriendo en la cruz a manos de su criatura.

Volveremos a leer la Pasión el Viernes Santo, ese día con un sentido más profundo porque actualizaremos en nosotros la muerte de Jesucristo en la cruz. Hasta entonces tenemos unos cuantos días que nos permitirán ir adentrándonos en lo profundo de esta Semana Santa que, que vivida con intensidad, puede transformar tu vida.

La entrada de Jesús en Jerusalén fue festiva pero no con grandes honores, como si del rey o el emperador se tratara: entró subido en un sencillo burro y rodeado de los suyos. Que en estos días no nos dejemos llevar por lo de fuera, por lo superficial, sino que interioricemos lo que significa que Dios está con nosotros y se entrega por ti y por mí.

Vivamos esta Semana Santa por dentro.

@antoniocarron | #SemanaSantaporDentro